Federico
León Jiménez.
Maquiavelo, pensador
Italiano sostenía: "Los hombres
son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar
encontrará a quien le permita ser engañado".
Esto a propósito del acto
lectoral y no electorero, del domingo 5 de octubre y qué duda cabe, que en el
reciente proceso electoral, más de un candidato tenía la certeza de no sacar
más votos que el número de familiares que tiene. Pero aun así su persistencia
lo hizo seguir en medio del camino como piedra dentro de un zapato. Y hasta
algunos consideran histórico y revolucionario y lo podríamos llamar
persistencia, pero no, es testarudez e insania. Pues con esa actitud
envalentonada, lo único que se ha conseguido, es entorpecer la claridad de un
proceso, que a todas luces debió ser reflexivo, práctico e inteligente. Pues
jugábamos el partido de nuestra vida. Era buscar y elegir al más capaz,
inteligente y sobretodo noble. Pero con tanto candidato, no pudimos, fuimos
enajenados y alejados de la verdad. No pudimos sostener en alto las banderas de
dignidad, inteligencia y la búsqueda de mejor destino para nuestros pueblos.
Terminamos como siempre postergando nuestro desarrollo. Hay quien podría
sostener que cada ser humano tiene el derecho de reivindicar su existencia, sí,
pero recordemos que: “Es muy difícil tener una segunda oportunidad para
demostrar que somos dignos”.
Entonces nuestro futuro y
la de nuestra sociedad penden de un hilo, iremos a una segunda vuelta. Y
tendremos que elegir entre propuestas marcadas de ilusiones y no de realidades.
No es lo mismo tumbes provincia que tumbes región. No es lo mismo. Y sabemos
que nuestra sociedad no está condenada. Pues hay hombres y mujeres probos,
dignos. Que luchan y darían su vida por no tener corrupción, soborno,
delincuencia y que además son ejemplo de honradez, dignidad y trabajo. Que cada
día hacen de su vida y trabajo muestras claras de servicio. Y lo hacen
convencidos que es la única manera de sembrar en nuestros ciudadanos la semilla
de grandeza y dignidad.
No esperemos que la
tortilla se vuelva, que la ley respete la dignidad de todos y proteja a quien
deba ser protegido y se sancione la impunidad. Que la honradez no sea compasiva
y se convierta en auto compasiva. Sino sea una bandera de lucha, ideal de todo
un pueblo que clama. Porque la historia no se repita y sea como siempre ha
sido. Vendrán los culpables y se habían ido llevándose el dinero del
pueblo. Y se irán, los que han estado los que han
ahogado la historia en un caldo de gallina y vendieron su conciencia ´por un
plato de lentejas mal habido.
No debemos permitir que
eso ocurra y vivir de favores, sobornos, influencias negativas asuntos
mediocres y de media tinta. No permitamos que la impunidad transite donde
solamente debe hacerlo la dignidad. El
camino de grandeza, dignidad y honradez, lo caminaremos todos aquellos que
hemos nacido en esta tierra llamada Tumbes, por lo tanto ¡Que viva el corrupto
pero en su mundo!.
Tumbes no es una chacra,
no señores, es el único hito viviente de
historia tierra inmaculada de toda nuestra patria llamada Perú. Y hagámosla
grande y fuerte, pues hoy esta tambaleante y cayéndose de la vergüenza que han
sembrado algunos, que no tuvieron ni valor ni principios y creen que el pueblo
puede ser engañado nuevamente.
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