viernes, 24 de octubre de 2014

TUMBES: dignidad política



Federico León Jiménez.
Maquiavelo, pensador Italiano sostenía: "Los hombres son tan simples y unidos a la necesidad, que siempre el que quiera engañar encontrará a quien le permita ser engañado".
Esto a propósito del acto lectoral y no electorero, del domingo 5 de octubre y qué duda cabe, que en el reciente proceso electoral, más de un candidato tenía la certeza de no sacar más votos que el número de familiares que tiene. Pero aun así su persistencia lo hizo seguir en medio del camino como piedra dentro de un zapato. Y hasta algunos consideran histórico y revolucionario y lo podríamos llamar persistencia, pero no, es testarudez e insania. Pues con esa actitud envalentonada, lo único que se ha conseguido, es entorpecer la claridad de un proceso, que a todas luces debió ser reflexivo, práctico e inteligente. Pues jugábamos el partido de nuestra vida. Era buscar y elegir al más capaz, inteligente y sobretodo noble. Pero con tanto candidato, no pudimos, fuimos enajenados y alejados de la verdad. No pudimos sostener en alto las banderas de dignidad, inteligencia y la búsqueda de mejor destino para nuestros pueblos. Terminamos como siempre postergando nuestro desarrollo. Hay quien podría sostener que cada ser humano tiene el derecho de reivindicar su existencia, sí, pero recordemos que: “Es muy difícil tener una segunda oportunidad para demostrar que somos dignos”.
Entonces nuestro futuro y la de nuestra sociedad penden de un hilo, iremos a una segunda vuelta. Y tendremos que elegir entre propuestas marcadas de ilusiones y no de realidades. No es lo mismo tumbes provincia que tumbes región. No es lo mismo. Y sabemos que nuestra sociedad no está condenada. Pues hay hombres y mujeres probos, dignos. Que luchan y darían su vida por no tener corrupción, soborno, delincuencia y que además son ejemplo de honradez, dignidad y trabajo. Que cada día hacen de su vida y trabajo muestras claras de servicio. Y lo hacen convencidos que es la única manera de sembrar en nuestros ciudadanos la semilla de grandeza y dignidad.
No esperemos que la tortilla se vuelva, que la ley respete la dignidad de todos y proteja a quien deba ser protegido y se sancione la impunidad. Que la honradez no sea compasiva y se convierta en auto compasiva. Sino sea una bandera de lucha, ideal de todo un pueblo que clama. Porque la historia no se repita y sea como siempre ha sido. Vendrán los culpables y se habían ido llevándose el dinero del pueblo.  Y  se irán, los que han estado los que han ahogado la historia en un caldo de gallina y vendieron su conciencia ´por un plato de lentejas mal habido.
No debemos permitir que eso ocurra y vivir de favores, sobornos, influencias negativas asuntos mediocres y de media tinta. No permitamos que la impunidad transite donde solamente  debe hacerlo la dignidad. El camino de grandeza, dignidad y honradez, lo caminaremos todos aquellos que hemos nacido en esta tierra llamada Tumbes, por lo tanto ¡Que viva el corrupto pero en su mundo!.
Tumbes no es una chacra, no señores,  es el único hito viviente de historia tierra inmaculada de toda nuestra patria llamada Perú. Y hagámosla grande y fuerte, pues hoy esta tambaleante y cayéndose de la vergüenza que han sembrado algunos, que no tuvieron ni valor ni principios y creen que el pueblo puede ser engañado nuevamente.  

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